Recorre en esta guía de viajes de Marrakech los lugares imperdibles de la ciudad amada, sus mejores opciones gastronómicas y de alojamiento. Arte, humildad y tradición conviven en una ciudad arbitrada por su emblemática plaza Jamaa el Fna, y que se abre al mundo con raíces de autenticidad.
.Viajar a Marrakech es dar un colorido salto hacia otra forma de vivir. Tintes, cantos, humo, dulces, esparto, especias, color. La sonrisa de sus gentes, el ocre que aspira a rojo de sus casas, sus estrechas callejuelas que borbotean gente y un hilarante tráfico de cundidas motocicletas, esos afables mercaderes y los tajines que cuecen desde tempranas horas. Un atardecer que enmudece, el olor a especia y cuero, y esa nebulosa atmósfera a desierto. Todo en Marrakech es vida, de la que vibra y zarandea; de la que no deja indiferente. Una esencia que hace voltear cabezas por todo el mundo. Sus más sinceras tradiciones conviven en armonía con las nuevas tendencias, creciendo en corazones cautivos a los que abandera Yves Saint Lauren, y situándola en el imaginario internacional como ese destino esencial. En Gabol, recorremos sus plazas y calles en busca de buenas referencias que compongan una rica guía de viajes de Marrakech.

..Qué ver en Marrakech
La mejor guía de viajes de Marrakech es la que tú mismo compongas. Pasear por sus callejuelas, deleitarse con sus innumerables puesto de artesanía y comida, descubrir patios secretos, visitar palacios y riads... La mayor aventura será dibujar tu recorrido entre su laberíntico esqueleto. Eso sí, como si del juego de la oca se tratase, puedes marcar en tu mapa ciertos puntos de visita obligada.
Plaza Yamaa el Fna. Imposible visitar Marrakech y establecer cualquier recorrido obviando la plaza Yamma el Fna como punto de partida. Conocida mundialmente por ser el epicentro de la vida de la Medina y catalogada como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2008, en Marrakech todo gira entorno a ella. Allí sucede todo y todo puede suceder. Te recomendamos visitarla tanto de día como de noche, pues cambia completamente, y disfrutar de su ambiente festivo los 365 días del año, comiendo en sus puestos de street food.
Mezquita Kutubía. A escasos metros de la plaza se encuentra la mezquita Kutubia. Su imponente alminar de 69 metros de altura es el edificio más alto de la ciudad, ya que está prohibido cualquier construcción superior, y todo un emblema. Y como curiosidad decir que sirvió como modelo para la construcción de la Giralda de Sevilla.
Zocos. En pleno corazón de Marrakech, entre los callejones situados al norte de la plaza central, se encuentran los zocos. Kilómetros de estrechas calles con emporios del tamaño de un armario: 100 establecimientos por cada 100 metros. Todas las partes del zoco tienen su propia especialidad, desde especias a alfarería. Están abiertos todos los días de 9 a 19h y cierran los viernes por la mañana.
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Merece la pena perderse por Criée Berbère, corredores techados y poco iluminados que fueron mercado de esclavos y hoy centraliza el comercio de alfombras. Kissaria, una red de callejuelas rectas y tremendamente estrechas repletas de puestos de algodón, ropa, caftanes y mantas. Y Souk des Teinturiers o zoco de los tintoreros, que ofrece una estampa maravillosa con sus piezas de lana teñidas y puestas a secar.
Plaza de las Especias. En pleno zoco se encuentra esta pintoresca plaza llamada de las Especias. Si quieres llenar tu carrete de color o hacer crecer tu número de souvenirs, no dudes en pasarte por allí. Cestería, marroquinería, puestos ambulantes de fruta y verdura, dulces, alfombras y demás artesanía local. Sin duda, una parada obligada en tu ruta.
Palacio Bahia. Imprescindible. En plena Medina, el Palacio Bahía es una de las visitas más recomendadas en toda guía de viajes de Marrakech. Fue construido a finales del siglo XIX por Si Moussa, gran visir del sultán, para su uso personal y con la intención de ser el palacio más grande de todos los tiempos. Compuesto por un palacio y un conjunto de jardines de 8.000 m² de extensión, su nombre viene por una de las concubinas del visir y significa "brillantez". Disfruta de un relajado y fresco paseo por sus estancias y jardines, y deléitate con cada uno de sus detalles, son auténticas joyas.
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Jardín Majorelle. Diseñado por el artista expatriado francés Jacques Majorelle en 1924 y mundialmente conocido por pertenecer al diseñador Yves Saint-Lauren, este pequeño oasis es un imprescindible en toda guía de viajes de Marrakech. Un lugar mágico que, entre vibrantes colores y exóticas formas, deja escapar las razones por las que en 1980 Yves Saint-Laurent y su pareja Pierre Bergé se enamoraron de él. Fundaron la «Association pour la Sauvegarde et le Rayonnement du Jardin Majorelle», conservaron la parte de vivienda para su uso personal, y convirtieron el chalet taller en Museo de arte islámico de Marrakech, y restauran el jardín que pasa de 135 especies a más de 300.
Disfruta de una mañana recorriendo este remanso de paz en pleno Marrakech y si tienes ocasión, come en su restaurante al aire libre, la comida es una mezcla entre platos tradicionales y nuevas tendencias. ¡Una delicia! Y por la tarde, si eres un apasionado de la moda, la arquitectura o el diseño, te recomendamos visitar el Musée Yves Saint Laurent.
La conexión del genio de la costura con Marrakech fue una constante en su vida, y el pasado año la ciudad le rindió homenaje con este impresionante museo que cuenta con parte de la colección de la Fundación Pierre Bergé.

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Gastronomía
En Marrakech todo es delicioso. Tajines, pastelas, cuscús, pollo al limón, brochetas, dulces, melazas, fruta fresca... Y cómo no, su delicioso té moruno. La cocina marroquí es rica en verduras, especias, carnes y pescados; saludable, fresca y con mucho sabor. En Marrakech puedes encontrar una variada gastronomía: desde los platos más tradicionales a las opciones mas vanguardistas y actuales. Platos de base tradicional evolucionan hacia propuestas más actuales gracias a la incorporación de nuevas técnicas, productos o combinaciones. En esta guía de viajes de Marrakech de Gabol, te proponemos tres restaurantes que encarnan estas vertientes: tradición, tradición evolucionada y nuevas tendencias.
Kafe Fnacque Berebere. En pleno zoco se encuentra este restaurante-cafetería 100% tradicional. Unas estrechas escaleras dan acceso a tres plantas de estancias pequeñas y tremendamente acogedoras. En la primera, la cocina: como si de la casa de un buen amigo se tratase, pasas por la misma cocina donde unas dulces mujeres preparan su deliciosa cocina tradicional. Es una perdición oler sus preparaciones en tajines de barro al son del crepitar. En la segunda planta está el salón con vistas a las calles, con mullidos sofás y mesas bajas. Por último, en la azotea se emplaza una encantadora terraza donde disfrutar de esa apreciada tranquilidad entre el bullicio, y unas vistas espectaculares acompañado de una buena taza de té moruno. Muy recomendable sus tajines y su humus.

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Nomad. A medio camino entre la tradición y las nuevas tendencias está el rey de Instagram: Nomad. Un restaurante de cocina marroquí con recetas actualizadas y convertidas en auténticas delicias equilibradas y sabrosas. Su cuscús de verduras, su ensalada de granada y su bizcocho de azafrán, son tres propuestas que no puedes dejar de probar. Todo aderezado por una cálida y moderna decoración, y un ambiente cosmopolita en plena Plaza de las Especias. Su terraza en varias alturas y con inmejorables vistas, es de visita obligada para todo amante de la fotografía y las redes sociales.
La Famille. Y entre las nuevas tendencias: un restaurante vegano. La Famille es un jaridn interior en mitad de la Medina donde puedes disfrutar de un menú diario de cocina vegana, preparado con ingredientes de temporada en una cocina abierta en la que disfrutar viendo a las cocineras trabajar. Sólo abre al mediodía y es imprescindible reservar. Con una cuidadísima estética natural y desenfadada, unas elaboraciones frescas y exquisitas, un jardín que da vida, y la amabilidad de sus trabajadoras, La Famille es un ejemplo de modelo de negocio a son europeo y ritmo marroquí. Si en el menú hay pasta rellena o pizza casera ¡no dudes en pedirlo! Esencial también sus tartas caseras, sus té y aguas con sabor.
Street food. Y por supuesto, no hay mayor propuesta gastronómica que la que Marrakech te ofrece a cada paso. Probar su comida callejera forma parte de una experiencia completa en la ciudad marroquí. Sus panes hechos al momento (no dejes de probarlos acompañados de melaza de frutas y mantequilla en el desayuno), sus dulces a peso, las brochetas de carne a la brasa en Yamaa el Fna, sus zumos de naranja reciben exprimidos, fruta fresca, frutos secos... ¡Una fiesta para los sentidos y el paladar!
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Dónde dormir
Por último pero no menos importante, en nuestra guía de viajes de Marrakech no podían faltar unas recomendaciones sobre hospedaje. Marrakech tiene infinidad de opciones: resorts, hoteles, riads, hostales, etc. Si quieres alojarte en plena Medina lo mejor es que escojas un riad, una casa tradicional con patio interior. Este tipo de hospedajes son encantadores, frescos y acogedores con no muchas habitaciones y una atención muy personalizada. Y los hay de diferentes categorías. Desde exclusiva opciones como Le Fenn, a más asequibles como Lalla Bahia. Si prefieres alojarte fuera de la Medina, tienes también diferentes opciones, desde la más exclusiva en La Mamounia, un antiguo palacio convertido en el hotel más famoso y lujoso de Marrakech, a otros muchos resorts u hoteles con zonas comunes de precios mucho más asequibles y grandes prestaciones.
Imágenes: @irenechiralt
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