Las letras inspiran. Fraguan aventuras, abren caminos y logran hazañas. Como los viajes, que de las palabras nacen o sobre ellos se escriben. He aquí tres poemas para ti, viajero, para que comiences tu viaje y entonces, de él escribas. 


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BOSQUE - ANGEL GONZÁLEZ 

Cruzas por el crepúsculo.  El aire  tienes que separarlo casi con las manos de tan denso, de tan impenetrable.  Andas. No dejan huellas  tus pies. Cientos de árboles  contienen el aliento sobre tu  cabeza. Un pájaro no sabe  que estás allí, y lanza su silbido largo al otro lado del paisaje.  El mundo cambia de color: es como el eco del mundo. Eco distante que tú estremeces, traspasando las últimas fronteras de la tarde.

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ANDANDO - JUAN RAMÓN JIMÉNEZ 

Andando, andando. Que quiero oír cada grano de la arena que voy pisando.

Andando. Dejad atrás los caballos, que yo quiero llegar tardando (andando, andando) dar mi alma a cada grano de la tierra que voy rozando.

Andando, andando. ¡Qué dulce entrada en mi campo, noche inmensa que vas bajando!

Andando. Mi corazón ya es remanso; ya soy lo que me está esperando (andando, andando) y mi pie parece, cálido, que me va el corazón besando.

Andando, andando. ¡Que quiero ver el fiel llanto del camino que voy dejando!

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SE PUEDE VIVIR EN NIDOS... - PEDRO SALINAS

Se puede vivir en nidos, como las aves querrían.

Se puede vivir en pechos como quieren acabar las violetas y los amores impares.

Se puede vivir en llamas, cuando se quema un papel y ya no quedan palabras sino luz resplandeciente.

Se puede vivir, también, a veces viven las vidas, bajo los techos, en casas, o en veletas, como el aire.

Pero nosotros vivimos un día dicha sin nidos, sin techos y sin veletas. Viviéndola en un color verde, en un color verde sobre ruedas.


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