Dicen que los viajes acaban pero las buenas amistades perduran para siempre. Y todos en algún momento de nuestra vida nos hemos topado con una persona especial que estaba en el momento y lugar adecuado. Si unimos ambas premisas, damos con la clave: viajar es, entre muchas otras cosas, la posibilidad de encontrar amigos verdaderos para siempre. Aquí 6 razones que así lo demuestran.
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1. Hacer amigos abre la mente
Viajar nos permite conocer otras culturas, formas de pensar, comidas, paisajes... Y sobre todo, conocer a otras personas que nos enriquecen y nos aportan distintos puntos de vista. Y es que, las relaciones de amistad que nacen de los viajes son idóneas para conocer nuevas culturas, opiniones y tradiciones; y son el mejor modo de romper con prejuicios o clichés heredados de nuestra sociedad.
2. Aumenta la empatía
Viajar es maravilloso pero también puede ser algo 'duro' por las situaciones complicadas que derivan del desconocimiento o cambio. Sin embargo, hay que pensar que esas experiencias nos hace más fuertes, generosos y empáticos. Nos crea un bagaje que nos permite establecer relaciones humanas más fácilmente y con mayor solidez, ya que uno conoce la importancia de ese vínculo, sobre todo en viajes con mayor riesgo o intensidad como un Interrail o un viaje solo con tu mochila. Aquí la probabilidad de enfrentarse a imprevistos aumenta, lo cual requiere flexibilidad mental sin agobios ni frustraciones, y esa adaptabilidad nos permite estar más abiertos a conocer gente que está en las mismas condiciones que tú y que estará predispuesta a ayudar y compartir.
3. Conoces personas que aman viajar
Los intereses comunes ayudan a congeniar con otras personas, y normalmente, cuando estás en una ciudad distinta a la tuya encuentras personas a las que les gusta viajar tanto como a ti. Gente independiente y curiosa con la que compartir experiencias personales.
4. Descubres mejor el lugar que visitas
La mejor manera de conocer un lugar es compartirlo con alguien que ya lo conoce o al menos, lo ha empezado a conocer un poco antes. Por eso, llegar a conocer gente del lugar que visitas -o que lleva tiempo allí- te hará disponer de indicaciones y recomendaciones mucho más auténticas e interesantes.
5. Pueden ser amigos para toda la vida
Los viajes unen. Es un hecho. Se viven situaciones emocionantes, inesperadas y muy intensas que te hacen sentir mucho más cerca de aquellos que te acompañan y te unen más allá de esa experiencia. Por eso, si al viajar conoces a personas nuevas, es muy posible que establezcas con ellas una relación súper especial y mucho más íntima que las que se crean en cualquier otro contexto.
6. Tu viaje nunca termina
Los viajes terminan -aunque llegan otros- pero en la amistad las despedidas son momentáneas. Y que, siempre quedan nuevos destinos por conocer, y con suerte, ambas partes podéis disfruta de visitar el país del otro y conocer el lugar como un auténtico viajero y no tanto como un turista ;)