Dicen de ella que es la ciudad más feliz del mundo. Coppenhappy, hygge o encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, son términos que los daneses han acuñado como propios. Pasamos 48 horas en la capital dedicándonos a buscar el arca perdida de los tiempos modernos: el secreto para ser más feliz.
. Copenhague es una ciudad Centro de Copenhague: El centro de Copenhague, lo que llaman la City, reúne la mayor parte de las atracciones turísticas que ver en Copenhague. Es la zona que va desde la Estación Central de Ferrocarril– límite oeste- hasta la estatua de la Sirenita y el Kastellet– al este-, y desde la zona de los Lagos en el norte, hasta el barrio de Christianshavn en el sur. Comenzando por el oeste, llegamos a la Estación Central de Ferrocarril de Copenhague, conocida como Kobenhavn, que es un bonito edificio en el que lo que más destaca es la decoración y las vigas de madera de los techos del vestíbulo central. Los Jardines Tívoli. Se trata de un parque de atracciones, situado en el corazón de la ciudad, con 169 años de vida y una gran tradición. El Tívoli es una combinación de elementos de ocio para todos los gustos. Allí se pueden encontrar pequeños teatros y auditorios, en los que, durante los meses de apertura del parque, hay representaciones culturales de todo tipo y para todos los públicos; además de jardines por los que pasear y zonas en las que sentarse a la orilla de un pequeño lago; y las atracciones propias de cualquier parque. La noche- o la puesta de sol– es el mejor momento para visitar el parque, ya que las luces le dan unas vistas espectaculares. A la salida del Tívoli se encuentra Rådhuspladsen, la Plaza del Ayuntamiento, que es el centro neurálgico de la ciudad. Desde la Plaza del Ayuntamiento, el mejor camino que se puede seguir es la Strøget, la calle peatonal del centro de la ciudad que se prolonga hasta Kongens Nytorv, donde están el Teatro Real y Nyhavn. La Strøget es la gran calle comercial de Copenhague y, a su alrededor, se mueve gran parte de la vida de la ciudad. Se pueden encontrar las tiendas más exclusivas de la ciudad, grandes almacenes o las sucursales en la ciudad de las grandes cadenas de ropa europeas. Durante su trayecto, la Strøget atraviesa plazas como la de Nytorv, donde está el tribunal de la ciudad; Højbro Plads, una de las más bonitas de la ciudad, desde la que se pueden ver tanto el Parlamento como el edificio de la bolsa, a las que se puede llegar con un paseo de apenas cien metros, y de ella sale, además, otra calle comercial y peatonal que se dirige hacia el norte y que pasa junto a la Rundetårn o Torre Redonda, un bello edificio desde cuya terraza hay una maravillosa vista de la ciudad. Lo mejor de la plaza se encuentra en Nyhavn, un pequeño canal de unos quinientos metros alrededor del cual hay inconfundibles edificios de fachadas con muchos colores diferentes. Es, principalmente, un lugar para turistas, con restaurantes y terrazas en la calle. Desde Nyhavn apenas hay diez minutos de caminata hasta Amalienborg, el palacio donde vive la familia real danesa. Si se sigue un poco más hacia el este -alrededor de un kilómetro- aparecerá la famosa estatua de la Sirenita, da la bienvenida a todos los visitantes de la capital danesa, representa a la protagonista de un famoso cuento danés, una triste historia de amor no correspondido Otros sitios que visitar en el centro:
- El castillo de Rosenborg. Contiene colecciones de arte propiedad de la corona danesa, famoso por sus jardines.
- Jardín Botanico: contiene la mayor colección de plantas de Dinamarca. Su pieza central es un complejo de casas de cristal del siglo XIX. Mide 10 hectáreas, los jardines forman parte del Museo de Historia Natural
- Biblioteca Nacional
- Museo Nacional
Barrio Nørrebro: El barrio más pintoresco de Copenhague, al que la inmigración y la sociedad multicultural han dado un aire internacional y han llenado las calles de idiomas, productos y tradiciones de muchos países diferentes. Una mezcla de juventud, cultura alternativa y multiculturalidad muy cerca del centro de la ciudad de Copenhague. Vesterbro: El barrio del oeste de la ciudad ofrece un curioso ambiente en el que los comercios de Vesterbrogade se mezclan con el parque o la fábrica de Carlsberg, los numerosos hoteles, los lugares de ocio y oficinas e, incluso, la zona roja de Copenhague -aunque bastante lejos del esplendor que vivió en la segunda mitad del siglo pasado-. Østerbro: Uno de los barrios clásicos y de mejor reputación de la ciudad que se extiende desde la orilla del mar por todo el este de la ciudad y alberga lugares tan emblemáticos como el estadio Parken o el Fælledparken. Un área residencial con algunos edificios notables que ver y abierta al mar. Muy tranquila para vivir y para pasear. Salir de noche. The Moose: Sværtegade 5, Centro El Moose es otro antro ideal para comenzar la noche. Siempre tiene muy buen ambiente en el que se mezclan daneses y extranjeros pero tiene el inconveniente de que siempre está hasta los topes. Es muy recomendable para tomar la primera cerveza de la noche (y la segunda y la tercera) con los amigos, pero no le sirve ni a quien busca una discoteca o la tranquilidad de un café. Tampoco es ideal para quien tenga problemas de claustrofobia. Eso sí, las noches de los jueves no hay ningún local que pueda batir sus precios. La hora feliz, que se prolonga toda la noche, ofrece dos pintas por 30 coronas. Un regalo en la ciudad. Además, como cierra a las seis de la mañana, también es una buena solución para los noctámbulos en busca de la última. Jazzhouse: Niels Hemmingsens Gade 10, Centro Muy bien situado en el centro de la ciudad, cerca de los transportes públicos, y con mucha tradición. Como tantos otros lugares de la ciudad, durante la semana es una sala de conciertos, mientras que los fines de semana se convierte en discoteca. Es uno de los lugares más concurridos de la noche de la ciudad, por lo que las colas suelen ser bastante largas (y exasperantes). Sin embargo, es uno de mis favoritos. En la parte de arriba tiene un bar, que siempre está lleno de gente, pero en la parte de abajo, además de otra barra y varios sofás, tiene una pista de baile muy amplia. Los precios son algo más caros que en otros lugares, pero es una alternativa muy recomendable. The Dubliner: Amagertorv 5, Centro Como en todas partes, en Copenhague no podían faltar los pubs irlandeses en los que tomar un par de pintas para iniciar la noche. El Dubliner es uno de los más conocidos de la ciudad. Está situado en plena Strøget y es fácilmente reconocible. Sirve igual para tomar un par de cervezas durante el día que para comenzar la noche o incluso para continuarla con las actuaciones en directo que organizan los fines de semana. Sitios Hyggeling https://elpais.com/elviajero/2017/01/16/actualidad/1484583700_664198.html Copenhague tiene uno de los niveles de vida más altos del mundo, pero el bienestar en este país no se exhibe de forma ostentosa ni se traduce en objetos de lujo, sino que se respira una agradable sensación de confort y felicidad basada en saber disfrutar de la vida a base de planes sencillos y relajados, en soledad o buena compañía. Algunos de los mejores escenarios de la ciudad para experimentar este hygge a la vieja usanza son el parque del Tivoli, el pub Bankerat, el local hipsterDyrehaven y en el salón de té La Glace. Pero también podemos respirar un hyggemás contemporáneo en restaurantes como Manfreds on Vin, Ol & Brod, Ved Stranden o Lidkoeb, presentes en esta ruta hyggelig por Copengahue para descubrir esta forma de entender la vida y ser felices. La Glace Té caliente y tarta de nueces La Glace es la konditori (pastelería) más antigua de Dinamarca: lleva deleitando a sus clientes desde 1870. Es imposible resistirse a un trozo de valnoddekage –un pecado en forma de tarta de nueces caramelizadas, nata montada y glaseado de moca–, y lo mismo se puede decir del sportskage, que lleva turrón, nata y profiteroles. En su libro hyggelig, Meik Wiking nos invita a visitar La Glace con estas palabras: "si existiera 'El Camino' de las tartas, La Glace sería la catedral de Santiago de Compostela” Vaernedamsvej Relax en Vesterbro Los habitantes de Copenhague sienten especial debilidad por Vaernedamsvej, una callecita a la que se compara con Paris. Nadie puede negar que es de las más atrayentes de Vesterbro gracias a sus tiendas, cafeterías, bistrós y, sobre todo, a que se respira un ambiente muy auténtico que los viajeros aprecian especialmente. Floristerías, cafeterías, bares y tiendas de interiorismo hacen de esta calle un lugar estupendo para pasar una tarde de relax y hyggelig. Aquí está por ejemplo Granola, un lugar que recuerda a una tienda antigua y que se llena a la hora del desayuno y durante el brunch los fines de semana. O Falernum, donde las sillas antiguas, los suelos de madera gastada, las estanterías de botellas y las melodías tan relajantes lo convierten en un lugar exquisito. Smørrebrød Un ritual gastronómico Hay pocas cosas más danesas que el smørrebrød, una palabara que significa, literalmente, pan con mantequilla. Se trata de un bocadillo abierto de pan de centeno que a los daneses les encanta y suele ser una de las primeras cosas que echan de menos cuando viven en el extranjero. Sin embargo, algunos extranjeros que viven en Dinamarca lo denominan “las sandalias del diablo” por su dificultad para masticarlo y su peculiar sabor. Manfreds og Vin Lo eco también es 'hygge' Este restaurante acogedor con platos y vinos excepcionales es un bistró a la última que ofrece el ambiente más agradable. Mucha gente toma un vino aquí al salir de la oficina. La procedencia de los productos del día se indica en un mapa de Dinamarca y los camareros derrochan pasión por su trabajo. En Manfreds se apuesta por la sencillez y por los ingredientes ecológicos en platos tan sensacionales como las espinacas salteadas con pan frito y huevo escalfado o el brócoli crujiente con queso, cebolla y bulgur tostado. .