El alejamiento progresivo (e incrementado en las últimas décadas) del hombre respecto del medio natural, ha provocado la alerta de estudios y autores como Richard Louv, que anuncian un síndrome global tildado como déficit de naturaleza. Una metáfora de la realidad que nos advierte de las peligrosas consecuencias de nuestra contemporánea alienación del medio, y repara en la necesidad de reconectar con la naturaleza por beneficios como la mejora del bienestar, la concentración y el rendimiento.  


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Vivimos más alejados de los espacios naturales y nuestro contacto con la naturaleza, desmotivado por la amplia oferta de ocio urbanita y tecnologías a nuestro alcance, es cada vez más escaso. Una realidad que los expertos no han tardado en reconocer como un riesgo, y que algunos tildan como el síndrome del déficit de naturaleza, término acuñado por el escritor Richard Louv, autor de obras como Volver a la naturaleza o Last Child In The Woods, como una metáfora para describir las consecuencias de nuestra distancia respecto del medio natural. Algunas de ellas son la falta de atención, el aumento de la miopía y la obesidad, la deficiencia de vitamina D, y una mayor incidencia de enfermedades físicas y psíquicas.

Estudios como el realizado por el psicólogo cognitivo David Strayer demuestran que las personas que disfrutan de al menos tres días en la naturaleza, rinden un 50% mejor a la hora de resolver problemas creativos. Según el estudio, la exposición al medio natural permite al córtex prefontral liberarse del estrés al que lo sometemos a diario. Otros trabajos como el de los profesores de psicología de la Universidad de Michigan, Rachel y Steven Kaplan consideran que se puede lograr ese descanso con contactos más sencillos y accesibles con el medio como la vista de un parque urbano. Según Kaplan, al entrar en contacto con un entorno verde, la atención se vuelve "automática", lo que repercute en un mayor bienestar y mejora del rendimiento. Otros estudios demuestran incluso que la simple visualización de la imagen de un paisaje tiene un efecto inmediatamente positivo en nuestra estado de ánimo.

 

Déficit de naturaleza - Gabol

 

¿Es por tanto necesario vivir en el campo para beneficiarse de los efectos positivos de la naturaleza? Según los expertos, por paradójico que resulte, vivir en el campo no siempre garantiza el contacto con la naturaleza, ya que muchas personas que viven en áreas rurales hacen una vida sedentaria y aislada en las prestaciones del hogar, totalmente al margen de su entorno y sin beneficiarse de sus efectos positivos. Y al contrario, personas que viven en la ciudad deciden desplazarse o viajar a zonas naturales días alternos, fines de semana o temporadas, para tomar conciencia y contacto con la realidad medioambiental, potenciando así todos los beneficios que la naturaleza tiene sobre su organismo.

La clave pues para evitar sufrir déficit de naturaleza y experimentar por sus nocivas consecuencias, es tomar conciencia de la importancia que tiene nuestro contacto directo con el medio y ponerlo en práctica.  "Cuando la naturaleza se valora y se reconoce como un necesario enriquecimiento de la vida, vivir fuera de la ciudad puede tener grandes beneficios", pero, como el mismo Louv dice, este enriquecimiento no está reservado sólo a los que viven o deciden irse a vivir al campo, sino a todos, pues más que una solución geográfica lo que el déficit de naturaleza requiere para ser combatido es un cambio de actitud. Una conciencia colectiva dirigida a valorar y potenciar nuestra relación con el medio, motivando nuestro interés por preservar los espacios naturales y por crear áreas verdes en las ciudades, e incentivando nuestra movilidad hacia los lugares naturales con escapadas, viajes o estancias prolongadas en pleno contacto con la naturaleza.

 

Déficit de naturaleza - Gabol